jueves, 24 de julio de 2014

Martín Santos: lo que he aprendido de mi padre

Por: Diego Rodríguez, para Esquire Colombia

Director Editorial: Francisco Escobar

Fotografía: Ricardo Pinzón Hidalgo



La gran mayoría le dice “presidente”, algunos lo llaman “Juan Manuel”, yo le digo “Papá”.
Con mis hermanos y conmigo ha sido muy permisivo; es decir, siempre y cuando actuemos con responsabilidad. No es un hombre de levantar la voz, no me ha castigado, me dice que viva la vida, que viaje, que conozca nueva gente, que no me case tan joven, que hay mucho por vivir.
La mejor frase que tiene es: “Nunca se arrepienta de lo que hizo, sino de lo que dejó de hacer”.
¿Qué heredé de mi padre? A los dos nos gusta arriesgar. Y en el aspecto físico, me dicen que cuando tenía barba y era más joven se parecía más a mí.
Sí, claro que tuve con él la típica conversación sobre sexo. Un día entró a mi cuarto y me empezó a hablar del tema, yo le dije que se ahorrara sus palabras porque yo ya sabía todo lo que debía saber sobre el asunto.
Dos de sus consejos recurrentes son: “humildad y respeto”.
¿Que si tengo el swing de mi papá? Hmm. Creo que sí, mi padre y mi madre bailan muy bien; ahora, creo que él gana.
Todos los hijos hemos vivido alguna vez ese momento en el que vemos a nuestros padres haciendo el “oso”. Y eso me pasó cuando, en un partido de exhibición entre Rafael Nadal y Novak Djokovic, mi papá, presentando a los jugadores ante la multitud, dice que le complace tener al número dos del mundo: “Jorjovic”.
Me gusta la política, pero no voy a ser político.
No fue mi papá; fue mi mamá la que me pilló “muy mal parqueado” con una novia, no le voy a dar muchos más detalles, solo diré que fue en año nuevo.
En una campaña presidencial como la actual los ataques se volvieron costumbre, pero, con el paso del tiempo, hemos logrado construir un cuero grueso contra ellos. Algunos sacan la piedra, pero aprendí que es mejor contar hasta diez antes de reaccionar. 
¿En qué no he estado de acuerdo con mi padre? En un debate, hace cuatro años, dijo que su persona favorita era su hija.
Él es el presidente, pero la que manda en la casa es mi mamá.
Yo no tengo ningún problema con la familia de Pacho Santos, pero todos estamos totalmente sorprendidos con su comportamiento. Toca esperar, ojalá recapacite y sea él, en el futuro, quien caiga en cuenta de los errores cometidos.
¿Que si hago negocios? ¡Mi papá me tiene prohibido meterme en negocios! Especialmente con zonas francas.
En algún momento querré ser papá, no ahora. La gente de entre 30 y 35 años me dice que no me case, que no tenga hijos, que no hay afán. Yo en realidad no entiendo a los que se casan jóvenes, la independencia es un lujo para prolongar. Me parece que primero está bien vivir juntos y conocerse; los que no han vivido juntos están condenados a fracasar. 
Le boto un dato, soy muy buen amigo de uno de los sobrinos de Óscar Iván, y no hemos dejado que el tema político afecte, para nada, nuestra amistad.
¿Qué no se puede hacer en Palacio? Llevar amigas a dormir (risas).
No es fácil ser el hijo del presidente. Cero libertad. Hay muchas limitaciones por el tema de la seguridad (a diario velan por él dos turnos de quince escoltas) y todo el mundo está pendiente de qué hago, qué digo o qué no, que si tomo, que con quién voy. Una vez me pasó que terminé con mi novia, empecé a salir con otra persona, nos tomaron una foto y en una revista le pusieron a mi nueva novia el nombre de mi ex; por si fuera poco, pusieron la portada en los paraderos de los buses de Bogotá.


domingo, 20 de julio de 2014

Aterriza en Colombia la escuela de creatividad Underground


Desde hace un par de meses se venía cocinando el proyecto de traer a Colombia la escuela de fundadores argentinos, Underground. La idea prosperó y a principios de agosto abrirá sus puertas con un nómina de profesores bien interesante, y un formato fuera de serie y cuadrículas. En esta ocasión, Alejandro Zapata, unos de sus directivos, nos contó de qué se trata.


El primer Grand Prix de Cannes ha llegado al país gracias a Leo Burnett Colombia, noticia en desarrollo


martes, 8 de julio de 2014

Carlos Felipe Arango, lo que las marcas buscan

Por: Diego Rodríguez, para Esquire Colombia

Director Editorial: Francisco Escobar

Fotografía: Ricardo Pinzón Hidalgo



Carlos Felipe Arango es el presidente ejecutivo de la agencia de publicidad Sancho BBDO, la más grande del país y la encargada de la campaña de reelección de Juan Manuel Santos.

Son las tres de la tarde de un lunes soleado de finales de abril en Bogotá. Estamos en la agencia de publicidad más grande de Colombia, Sancho BBDO (y esta no es una apreciación personal, las cifras de la compañía: su número de clientes, sus premios y su efectividad, así lo comprueban). En una sala de juntas, contra una de las blancas paredes posa el presidente de la empresa, el manizalita Carlos Felipe Arango (todos lo llaman por su segundo nombre), quien lleva un sencillo blazer, una camisa blanca de algodón, unos jeans y no tiene corbata. “Esto de posar no es lo mío”, le dice al fotógrafo. Es un tipo buena onda y amable, tiene una amplia sonrisa y lo acompaña una sencillez que lo hace de entrada bastante atípico en este mundo publicitario lleno de egos inflados.

Es el segundo de tres hermanos. Estudió publicidad en la Jorge Tadeo Lozano, “la única universidad con cafetería en ese entonces”, dice y se ríe; cursó un posgrado en administración y gerencia en Estados Unidos, pero no le dieron el cartón oficial por ser tecnólogo, cosa que al final no le preocupa. Siempre les pregunta a las personas que aspiran a trabajar en Sancho qué estudiaron, pero no le importa el diploma, y menos si es de publicista; lo que le interesa es que tengan una ‘estructura mental’. “Cuando los jóvenes me dicen que van a estudiar publicidad, yo mejor los desanimo. Creo que la pasión y el talento, más que la academia, son los que hacen a los buenos publicistas. Acá entre nosotros, eso no me trae muchos amigos (risas). Yo con las universidades de publicidad, pocón, pocón”. Felipe siempre ha trabajado en servicio al cliente y una de sus campañas favoritas fue la clásica de llantas Uniroyal, a finales de los ochenta. “En ella se veía a una mona que tenía rugido de pantera, la Súper Pantera 240 y la 340. Esos fueron los primeros comerciales que se hicieron fuera del país, los realizamos en México, con policías, huidas, parecía una película y yo era el ejecutivo de la cuenta”.

Felipe lleva 27 años en Sancho, una compañía que en 2016 cumplirá 80 años en Colombia, y que ha tenido clientes muy fieles: “Algunos llevan 78 años con nosotros –como Casa Luker– , duran mucho, somos casi como matrimonios, entre ellos están Tecnoquímicas, Chevrolet, Avianca, Visa, El Tiempo, Postobón, Movistar, Éxito y la lista es larga”. Sancho BBDO y sus empresas hermanas: OMD, Media Wise, Señor López, Phd, Sístole y Proximity suman casi mil empleados.

Una de sus grandes obsesiones son los Effie, los galardones mundiales que premian no solo las campañas más creativas, sino la publicidad que vende, es decir, la que mueve la caja registradora de las marcas; la efectividad. De ahí que, en broma, algunas de sus creativas lo llamen: ‘Carlos Effie’. “Este año tenemos 130 finalistas, esperamos que pasen cosas muy buenas con este número tan impresionante. En 2010 fuimos los más efectivos del mundo, en 2011 y 2012 la segunda agencia más efectiva; ahora, y luego de conocer los ganadores locales en 2014, esperamos con orgullo el escalafón mundial que se publica al mismo tiempo que se desarrolla el destacado festival publicitario Cannes Lions”. Pero insiste y repite: “La creatividad tiene que trabajar en función de los objetivos de negocio; esa frase la digo por lo menos 15 veces al día. La efectividad es la esencia no solo de lo que hacemos aquí, sino de todo en la vida, uno no es creativo por serlo y ya, no es ser ‘loquito’ por ser ‘loquito’, todo está pensado para conquistar el amor, a un cliente, ser feliz...”.

“Pero no todo es tan divertido, lo feo de la publicidad son las áreas de compras (risas), un consultor no se debe comprar por precio, mientras hagamos crecer el negocio lo único que no se debe perseguir en los publicistas es un precio bajo. Mire, este es un oficio envidiable, todos los días hay un reto distinto y una presión absurda, somos el último eslabón, debemos estar siempre disponibles y con soluciones de negocio”.

Mientras le pregunto por sus creativos, aclara: “Al publicista siempre se le ha mamado gallo con eso de que es un bohemio, que tiene licencia para hablar de manera un poco más desabrochada y coloquial, pero quienes trabajan en este oficio, en un gran porcentaje, son las personas más inteligentes, intelectuales y apasionadas por el negocio de las marcas, uno que genera mucho estrés y en el que si uno no se ríe, está jodido”.

A pesar de su carga laboral, Felipe no es un hombre que se estresa fácil. Monta en bicicleta y a caballo, y cocina. “En realidad soy un campesino frustrado, si no hubiese sido publicista habría sido agrónomo”, pero se saca la espinita en su finca en Manizales, donde es productor de naranjas; no les hace publicidad y no les tiene marca, pero sí le toca vivir lo bueno y lo malo que afronta el campesino colombiano en su comercialización. A él lo hacen reír los problemas, le sacan la piedra “algunos” clientes y es consciente de que hay que ser relajado o si no se termina infartado a los diez minutos. “El publicista se la pasa resolviendo problemas, por eso estamos rodeados de gente muy fuerte, ya que cada uno debe solucionar sus propios dilemas. Cuando me invitan a participar, soy uno más botando corriente”.

Su ropa no es de marca, por más que le busque no se la encontrará, puede ponerse cualquier cosa. Las marcas le gustan, pero para trabajarlas. “En este momento somos la agencia de la campaña de la reelección de Juan Manuel Santos; en el pasado, hicimos la de la reelección de Uribe (“Adelante presidente”), la primera de Santos y ahora esta. Son campañas muy difíciles, se sufre mucho dentro del equipo humano, todos trabajan 24/7, a cualquier hora de la noche hay que levantarse. Por ahora no me pregunte más, porque tenemos un contrato de confidencialidad (risas)”.

Es un tipo exitoso, pero que también ha sufrido derrotas y las recuerda como parte del oficio. “Tuve un momento frustrante hace unos años, me dolió perder la cuenta de Zenú justo la semana en que me dijeron que iba a ser el presidente ejecutivo de Sancho BBDO, fuimos a contarle la buena nueva al cliente y esa fue mi bienvenida como líder de esta empresa de comunicaciones. Jamás esperaba semejante noticia; hace tres años, justo acá en la sala de juntas, dije ‘empezamos bien’ (risas)”.

¿A quién no le haría publicidad? “Hemos rechazado participar en licitaciones de cigarrillos, no nos gustan, debe ser por que mi padre murió de cáncer de pulmón. Sin embargo, sé que también existe la cirrosis, y nosotros llevamos marcas de licor”.

Su ídolo es su tío Álvaro Arango, un patriarca de la publicidad que todavía va todos los días a la agencia, de la que fue su presidente por 52 años. “Lo que le ha aportado al respeto por el oficio, por las personas del negocio, es impresionante. Inspira respeto, y en cuanto a solucionar los problemas, no hay otro igual. Si a un cliente se le iba la mano, y si era necesario, renunciaba a ellos si no había respeto. Gracias a él Sancho BBDO es lo que es, con unas bases muy fuertes inspiradas en el respeto por la gente, y unas posiciones muy claras frente a la industria; a mí me tocó lo fácil porque ya estaba hecha la agencia, lo bueno es que acá sigue con nosotros y va conmigo a las reuniones con los clientes”.

Su abuelo, Arturo Arango Uribe, fue el fundador de la compañía en Manizales. Luego Álvaro, su tío; Carlos Arturo, su padre; Rodrigo y Jorge Hernán, sus otros tíos, siguieron manejando la agencia. Actualmente lo hace la tercera generación, es decir, él y su hermano Marcelo.

Las campañas que lo invitan a sacar pecho: la Universidad Chevrolet lo hace sentir orgulloso, porque con esta demostró que la publicidad también sirve para construir sociedad. Por otra parte, la campaña de Visa que se hizo para Latinoamérica con Juanes fue catalogada como una de las mejores de la compañía en el mundo. En el campo digital, él tiene mucha fe de que la realizada con Susana y Elvira, para Visa, tenga un buen paso por los Effie. Se siente muy orgulloso de Avianca, porque era una de las marcas más odiadas, era como un elefante blanco en el país, y hoy, luego de ocho años, es una de las más queridas por todos los colombianos. Se acaba de ganar un proyecto especial de la ONU enfocado en el tema de la paz. A la licitación se presentaron 23 agencias y ganó. La palabra clave de esa campaña es: “Respira”, la misma que se ve en una de las ventanas de la Torre Sancho. “Siempre que usted vaya a hacer algo, le doy un consejo: antes de actuar, respire, Colombia respira paz. La paz es absolutamente necesaria”, dice, convencido de que esa paz justamente viene de trabajar y de ponerles la cara a los problemas.



sábado, 24 de mayo de 2014

Juan Pablo Rocha, alto voltaje

Por: Diego Rodríguez, para Esquire Colombia

Director Editorial: Francisco Escobar

Fotografía: Juan Pablo Gutierrez



Preside la agencia JWT en nuestro país, trota mucho, trabaja más, y ha vuelto a la academia. Su compañía es una de las creadoras de la exitosa campaña ‘La respuesta es Colombia’

Una de las profesiones más divertidas y al mismo tiempo más agobiantes del planeta es la publicidad. En la mañana se planea una campaña de pañales, en la tarde una de cervezas y en la noche se piensa en cómo llevar al poder a un político. El proceso de comunicación suele ser el mismo: llega un cliente con su necesidad, el publicista lo atiende (lo ausculta) como si fuera el médico de la marca, hace su diagnóstico y se lo remite a sus especialistas: creativos, estrategas, ejecutivos, productores de radio y televisión y fotógrafos. Ellos buscarán las locaciones y las modelos apropiadas, pero todo debe partir de una idea poderosa.

Ese es un proceso que se repite todos los días en JWT Colombia (J. Walter Thompson), la emblemática compañía mundial creada hace más de 150 años, y presidida en nuestro país por Juan Pablo Rocha, un ejecutivo que lleva sus riendas desde 2002. Su oficina es especial. Hace poco fue premiada por su estilo y decoración. Pero no solo su despacho es particular, en el séptimo piso de este edificio, ubicado en la calle 97 con carrera 11 en Bogotá, cada detalle fue pensado para inspirar ideas: paredes de ladrillo, algunas de guadua, amplios ventanales. Rocha se siente orgulloso del espacio donde trabaja. Tiene un aire relajado, hoy no lleva corbata –la usa poco– y calza zapatos cómodos con cordones de colores.

Mientras revisa sus tres teléfonos móviles (uno de ellos es un infaltable Nokia), habla de sus planes actuales; Rocha, además de presidir la compañía, es asesor de importantes políticos y desde hace un año es decano de Publicidad Internacional en la Universidad Sergio Arboleda. “Ya era hora de criticar menos y hacer más. La industria publicitaria le ha dado la espalda a la academia, y ha olvidado que su propio futuro está ahí, en las aulas, en la formación de nuevos talentos. Se suele decir que ir a una facultad de publicidad no sirve para nada, hay que hacer algo al respecto. En nuestra profesión existe un irresponsable desprecio por la academia”.

Juan Pablo, bogotano de 50 años, empezó su carrera como redactor publicitario, luego fue ejecutivo de cuenta para Unilever. Cursó una maestría en Barcelona en Dirección de Empresas con énfasis en mercadeo. Trabajó en Lintas España, volvió al país y fue gerente de Y&R en Bogotá. Luego montó su propia agencia, la vendió a otra importante multinacional, y mientras esto ocurría lo llamaron de JWT. En la actualidad su empresa cuenta con 250 empleados que manejan importantes cuentas en los sectores automotor, de telecomunicaciones, de alimentos y bancos, entre ellas: Claro, Ford, Banco Caja Social, Juan Valdez, Marca País, Bayer, Kimberly Clark, Nestlé, Nokia y Nike. “Uno se acostumbra a profundizar mucho en un tema y saltar a otro rápidamente; los publicistas adquirimos una agilidad mental extraña para abordar quince asuntos al tiempo y sumergirnos profundamente en cada uno para luego pasar al siguiente, nos volvemos ‘multicanal’”, dice Rocha, quien conoce muy bien la rapidez y la complejidad que rondan el universo publicitario. “Manejar talentos no es fácil, más cuando este es el mundo de las ideas y, por ende, de los egos. La innovación es clave, un buen publicista siempre se pregunta: ¿qué más Preside la agencia JWT en nuestro país, trota mucho, trabaja más, y ha vuelto a la academia. Su compañía es una de las creadoras de la exitosa campaña ‘La respuesta es Colombia’ puedo hacer para aumentar el valor agregado de mis clientes? La agilidad mental y el don de gente son muy importantes en este negocio”. Y otra cualidad de vital importancia es lograr mantener elevado el ánimo de su equipo, aun en los momentos más complicados y oscuros –que los ha tenido–. “Cuando llegué a JWT, enfrentamos un año muy difícil, pero ese fue el que más me hizo crecer. La labor no es mía, sino de mi equipo de vicepresidentes, son excepcionales: yo les muestro la meta y les transmito seguridad. Aclaro que no es tan fácil, los publicistas trabajan mejor a partir de la seducción, que con órdenes (risas)”.

Bajo su dirección, JWT ha creado campañas muy exitosas, como la del relanzamiento del Banco Caja Social o el cambio de marca de Comcel y Telmex a Claro, y hoy se siente muy orgulloso con el resultado de La respuesta es Colombia, para Marca País. “Sí, los colombianos vivimos todo con muchísima pasión, y desde ese punto de vista el anterior acercamiento era apropiado. Sin embargo, el país necesita una campaña que le haga justicia a la inmensa transformación que estamos viviendo, ¡hoy no solo somos pasión! Colombia tiene mucho más que decirle al mundo, estamos listos para responder a las múltiples inquietudes de los inversionistas globales; por eso somos un país respuesta; por eso: ‘la respuesta es Colombia’. No es un simple eslogan publicitario, sino la actitud de una nación que está dispuesta a ser líder regional, a mostrar su cara industrial y profesional, y su talento. Más fascinante aún fue la forma como trabajamos esta campaña: no fue labor de una agencia; el cliente hizo un experimento que resultó inquietante al comienzo pero maravilloso después, imagínese lo que fue integrar a cuatro agencias para que trabajáramos juntas: Sancho BBDO, Rep Grey, MEC y JWT”.

Rocha necesita actividad, dice que se aburre un poco en vacaciones, que lee tres libros a la vez, que disfruta del mar pero requiere algo de “voltaje”, por eso revisa todo el tiempo su correo electrónico y precisa estar enterado de todo lo que sucede en su compañía. Asegura que esto no le genera estrés; todo lo contrario, al saber qué pasa se siente tranquilo. “En once años solo he apagado el celular dos veces (durante una semana) porque me fui a meditar”. Por eso admite que su gran vicio es el trabajo. Ha visitado veinticinco países (le encanta Italia; pero sus ciudades favoritas son Barcelona y Nueva York). Es madrugador, se levanta a las cinco de la mañana, les prepara el desayuno a sus hijos de diez y doce años, los acompaña a tomar la ruta del colegio. Luego sale a trotar. Hace poco tuvo algunos problemas con su rodilla y estuvo alejado del deporte durante algún tiempo –la inactividad le hizo sumar ocho kilos a su peso habitual–. Sabe que al llegar a su oficina su bandeja de entrada estará llena (cada día recibe por lo menos 150 mensajes de correo) y saldrá de una reunión para entrar en otra. Sus días, como él bien lo dice: “están full”. Desde hace algún tiempo a su rutina se suman las visitas a la universidad (ahí, en las aulas, están esos nuevos talentos que él tanto busca). Si el día se lo permite tratará de estar en casa a las 6:30 p. m. para verse con sus hijos. Es un hombre casado, juicioso, de “rumba cero” y pocos cocteles. Su restaurante favorito es Balzac, en Bogotá. Suele vestirse de Ferragamo y Banana Republic, pero, como típico publicista, en su clóset prima la ropa de buen diseño sin importar la marca. Su auto es un Ford, sus televisores, Sony; la cocina de su casa tiene diseño italiano. El libro que lo acompaña por estos días: Pa que se acabe la vaina, de William Ospina. Cree en el budismo, pero no es budista; cree en Dios pero no es católico; aunque sí es un convencido del poder de la perseverancia y, después de trabajar todos estos años en un negocio que maneja miles de millones de pesos, dice que ya sabe qué va dejarles de herencia a sus hijos. ¿Un nuevo Ford, acaso? No. “Algo esencial en la vida: espiritualidad, sin eso no son nada”.



martes, 7 de enero de 2014

Ávaro José Fuentes. El seductor



Por: Diego Rodríguez, para Esquire Colombia

Director Editorial: Francisco Escobar

Fotografía: Ricardo Pinzón Hidalgo




HA SIDO UNA PACIENTE ESPERA. Al caleño Álvaro José Fuentes, presidente del Grupo McCann Colombia, no le agradan mucho las entrevistas ni las sesiones fotográficas. Pero después de varios meses de insistencia aceptó esta cita. Por unos segundos recuerdo todo lo que les he escuchado, a distintas mujeres, sobre él: “papacito, bizcocho, delicia; yo lo compartiría con otras sin problema...”, y hubo otras frases y expresiones que por autocensura no voy a poner en la refinada sección Business Class. Fuentes es un tipo afortunado y envidiado. Nació con la pinta y el talento que muchos quisieran tener. Sabe manejar una de las armas más importantes en la vida y, claro, en la publicidad: la seducción.

El ascensor de su oficina evoca un vagón del metro de Manhattan. Las paredes que lo rodean completan esta ambientación. “Empezó como un capricho mío, una tomadera de pelo: una ducha con azulejos, sifón, regadera, cortina plástica y hasta estropajo. Dio mucho que hablar y confirmó la idea de que, si este es un lugar donde vive la creatividad, pues sus espacios deben transmitirlo. Ha sido chimenea en Navidad, álbum de Panini en el Mundial, y ahora, como ve, vagón de McCann Grand Central, idea que se ha replicado en Brasil y otros mercados”.

Su oficina, que está intencionalmente ubicada en el centro del piso, tiene paredes de vidrio y dos entradas con las puertas siempre abiertas. Hay libros interesantes, revistas (tiene Esquire Colombia a su lado), trofeos de automovilismo, cascos; en una mesita se ve una pequeña camioneta hippie (una VW Combi del 69). Desde su sofá de cuero se puede apreciar el acelere de toda su gente, que no para de moverse de un lado a otro. “Casi no lo logramos, pero bueno, acá estamos, qué hay que hacer, dispare…”, me dice. 

Fuentes es el segundo de cinco hermanos, quiso estudiar ingeniería aeronáutica o ser arquitecto, pero terminó matriculándose en publicidad en el Politécnico Grancolombiano. Cuando estaba en quinto semestre empezó sus prácticas en McCann y poco después lo contrataron como ejecutivo de cuentas. “Ahí conocí a Alberto Villar-Borda (quien presidía la compañía en ese entonces) y a Francisco Samper (actual presidente de Lowe/SSP3), dos personas que quiero y admiro y a quienes debo, en buena parte, el amor por este oficio”. Ascendió en la empresa y llegó a la presidencia cuando Paul Mejía –su amigo y jefe por varios años– se fue a ocupar el mismo cargo en México.

Hoy Álvaro es el responsable de la operación de esta multinacional en Colombia y tiene a su cargo 230 empleados que cada día deben crear importantes campañas publicitarias. “Admiro su talento y compromiso. Más que inspirarlos, hay que estimularlos, hacer que se estimulen entre ellos (risas), conseguir que trabajen en equipo”. Dentro de sus clientes figuran grupos financieros, compañías automotrices, productos alimenticios y de belleza, compañías de venta al por menor, entidades del Gobierno, entre otros. Muchos recordarán campañas de McCann como la de la camioneta Chevrolet en el aguacero, o la más reciente de Chiclets, “Profesor Ramírez”, que ha revolucionado la marca y agitado las redes sociales. Bajo su liderazgo se ha duplicado el tamaño de la operación de McCann en el país, ha alcanzado el tercer lugar dentro de la red en la región, el segundo lugar en el escalafón de las 100 empresas de la industria publicitaria en Colombia, y ha conseguido múltiples premios de creatividad y efectividad. 

TIENE UNA HIJA, SOFÍA. “Es una maravilla de china, muy cómplice; es mi definición de felicidad”. Ha salido con varias de las mujeres más famosas y bonitas del país, entre ellas Taliana Vargas y Adriana Tarud –ahora se dice que anda con una bella modelo eslovaca–. Reconoce que es algo impuntual (“trato de ser cumplido pero casi siempre algo se me atraviesa”). Quienes trabajan a su lado lo definen como un líder exigente, pero carismático y conciliador. Sin embargo, él afirma que es tímido. Lo que más le gusta de su oficio es que lo reta a hacer cosas nuevas cada día, lo que menos le agrada son las jornadas interminables de trabajo. En la relación con su equipo y en su visión del negocio respeta la idea de que “es bueno ser importante, pero es más importante ser bueno”. Siempre recuerda lo que tiempo atrás le dijo un profesor: “lo que no aguanta tomarse en broma, no merece tomarse en serio” (cuentan que sus bromas o pegas eran famosas en la oficina). Le causa una gran felicidad saber que sus ideas y las de su equipo tienen impacto en la cultura popular, como las campañas de Coca-Cola (en las que participó durante años), o las del ejército de “Los héroes en Colombia sí existen”, que incluye la idea suya del saludo de los soldados con el dedo pulgar en la carretera.

Aparte de estar montado en su moto KTM 350 los fines de semana, bien sea en Guatavita, Villa de Leyva, Nemocón, Guasca o en cuanta trocha abierta lo rete en la sabana o en el exterior (ha corrido en Brasil, Chile y México), también juega squash, golf (“soy pésimo pero me encanta”), bucea, escala y hasta ha ganado campeonatos de automovilismo. Se viste muy elegante, pero no se casa con las marcas (tal vez con excepción de su reloj Calibre de Cartier); usa cada vez menos corbata: “La corbata, casi por definición, lo amarra a uno, y en un negocio de apertura como este, a veces resulta contradictorio”. Es un buen comensal aunque no soporta las ostras. Le asusta la traición, le sacan la piedra la mediocridad y la mala ortografía. 

Antes de marcharme, y me salto la barrera de entrevistador a entrevistado; de hombre a hombre, curioso, le pregunto por su secreto. ¿Cuál secreto? Pues el más importante de todos, ¿cómo hace para“levantar” tanto? Se ríe. Contesta: “quien tenga ese secreto, que lo comparta, le haría un favor a la humanidad”. 



martes, 17 de diciembre de 2013

Desde la gran manzana a Bogotá, el presidente de New York Festivals, Michael O'Rourke


En esta ocasión, el presidente del importante festival publicitario New York festival estuvo en Colombia hablando de su certamen y de nuestro país.

Mil excusas por mi pésimo inglés, espero mejorarlo poco a poco, mientras tanto escuchen a este pilo que está al frente de este destacado y tradicional evento mundial.


lunes, 2 de diciembre de 2013

Otra líder de la industria publicitaria, Dorotea, 35 años trabajando en la cafetería de Leo Burnett Colombia


Si hay alguien que conozca al publicista, esta es Dorotea, una señora que considera su trabajo un hobby, y al profesional de este oficio, una persona a la que le toca muy duro, muy duro. La publicidad vista con otros ojos.




jueves, 26 de septiembre de 2013

Álvaro José Fuentes: "tendemos a buscar gente diferente a los publicistas"


El presidente de McCann Colombia, nos concedió una entrevista en exclusiva para este blog, con él, hablamos de todo un poco, esperamos sea de su agrado esta charla publicitaria.


"Lo que se necesitan son cojones": Fantástica, la agencia local independiente


César y Daniel, se dieron a la difícil tarea de crear una agencia de publicidad con otro enfoque y el experimento les ha salido bastante bien. Brillaron en el Festival El Dorado y las cuentas que han aterrizado en su oficina han sido el fruto de licitaciones ganadas compitiendo contra multinacionales que los multiplican en integrantes. Esta es su historia.


jueves, 19 de septiembre de 2013

La cuota colombiana en el festival publicitario, El Ojo de Iberoamérica


Arrancó el festival publicitario El Ojo de Iberoamérica y Colombia, no es la excepción en este importante certamen que se celebra en Buenos Aires el 5, 6 y 7 de noviembre de 2013. Conozca las impresiones de la cuota colombiana: Giovanni Martínez de Sancho BBDO y John Raúl Forero de Ogilvy Colombia. Conferencista, Francisco Samper de Lowe SSP3.